Hoy en día los consumidores somos cada vez más conscientes de la importancia de una alimentación lo más natural posible, de la necesidad de volver a los productos sin aditivos químicos. Por eso, aunque ya hemos hablado anteriormente de los sulfitos queremos retomar el tema.

¿Sabes dónde están los sulfitos?

Los encontramos en productos procesados, embutidos, hamburguesas… múltiples productos los contienen porque son conservantes, antifúngicos, antimicrobianos y antioxidantes. Los reconoceremos escritos desde la E-220 a la E-228.

¿Sabes qué cantidad estás ingiriendo?

La concentración de sulfitos en los alimentos está regulada y viene impresa en la etiqueta del producto. Cada uno de los alimentos que contiene sulfitos lo hace en una cantidad inocua para la salud. Pero ¿qué pasa al final del día?, que si sumamos cada uno de estos alimentos, podemos superar las dosis seguras. De hecho hay un estudio hecho por la EFSA (autoridad europea de seguridad alimentaria) que concluye que la exposición del consumidor a los sulfitos supera la Ingesta Diaria Admisible en todos los grupos de edad.

Los asmáticos son la población más sensible a los sulfitos y pueden desarrollar reacciones alérgicas, y una parte de la población puede presentar intolerancia a los sulfitos. Si hay intolerancia se puede manifestar con dolor abdominal, dolor de cabeza, picor o enrojecimiento de la piel… La sintomatología puede no presentarse inmediatamente después de comer un producto en concreto sino por la suma de todos ellos a lo largo del día y puede ser difícil de relacionar lo que te pasa con los sulfitos.

¿Qué puedes hacer?

Si quieres reducir el consumo de sulfitos, lo primero es leer bien las etiquetas cuando vayas a comprar, y con los productos cárnicos lo mejor es preguntar.

Carns Milà te lo pone fácil, apostando por una clean label y una alimentación más saludable sin sulfitos. Si quieres saber más, lee nuestro post: Carns Milà apuesta por productos sin aditivos químicos.

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